
"Resbaló y se encontró con que había caído en un sitio repleto de agua salada que le llegaba hasta más arriba del cuello. Al pronto se le antojó que se había caído al mar [...] Sin embargo, pronto se dio cuenta de que donde había caído era en la balsa de lágrimas que había formado al llorar cuando medía dos metros y setenta y cinco centímetros.
-¡Ojalá no hubiera llorado tanto!-dijo Alicia, probando a nadar para encontrar el suelo seco-. Supongo que mi castigo será ahogarme en mi propio llanto. "
(Alicia en el País de las Maravillas, Lewis Carroll)
¿Por qué conformarnos con ahogarnos en nuestro propio llanto? ¡No basta con eso, hay que conseguir llegar hasta la orilla!
Dedicado a todos aquellos que a veces se sienten cansados de nadar (anda, si resulta que hasta me lo voy a dedicar también a mí =P)


